La Cabaña

Por fin! y después de dar más vueltas que una peonza por Malalcahuello, hemos logrado que alguien nos “arriende” una cabaña. Se encuentra en la parte alta y más cercana al río. Estamos bastante cerca de la biblioteca, donde hay ordenadores conectados a Internet, pero con virus que incomodan la conexión y el Messenger. También estamos algo lejos de la tienda del pueblo y de los dos “bares” con televisión. Aquí un bar o un pub es una televisión en un comedor de una casa particular, con tres sofás alrededor de la tele, eso si el servicio es bueno.
La cabaña consta de dos habitaciones, un baño, una pequeña cocina-comedor y una estufa que no tira. Eso si, las vistas son preciosas.
Ayer, día lunes, estuvimos en el canto del himno nacional de Chile por parte de los niños del colegio. Uno de los profesores nos presentó y nos dio la palabra, nos presentamos y explicamos lo que íbamos a realizar en la localidad. Esa misma mañana estuvimos en el museo del colegio, elaborado por ellos mismos, con especies de insectos sudamericanos y fósiles. Y por fin ese día nos hicimos nuestra propia comida, ya estábamos cansados de tanto restaurante y sopita.
Otra opción que tenemos para conectarnos a Internet, es mediante wifi en CONAF (Corporación Nacional Forestal). Lo hacemos desde fuera de oficina, en el prado verde, lo malo es que es una conexión por satélite, lenta e inestable, y es bastante incómodo cuando hace mal tiempo o cuando hace frío. Por cierto ayer noche llegamos a los -2 ºC. En CONAF hay una estación meteorológica, y los registros de precipitaciones anuales rondan los 3200 mm/año, y en invierno cae más de 1 metro de nieve.
Los forestales de CONAF nos han ofrecido llevarnos algún día al volcán Lonquimay, a ver Cóndores y Araucarias milenarias, que por cierto esa madera es más dura que la mojama. Por otra parte, los del colegio nos han ofrecido a llevarnos hacer senderismo, montañismo, esquí y visitar la localidad de Lonquimay donde existen los últimos reductos de la cultura mapuche.
P.D. Aquí la gente viste de manera occidental como en España, si es que vivimos en un mundo globalizado! y lo del poncho va a estar complicado.

Llegada a Malalcahuello

Tras dos horas interminables de vuelo entre Montevideo y Santiago, y cruzando los Andes, llegamos a una de las ciudades más contaminadas del globo. Tras un pequeño percance con una manzana en la aduana y una “pirulilla” en el cambio de moneda, chocamos de morro con una multitud de taxistas sedientos de extranjeros a la salida del aeropuerto. Realmente resulta chocante encontrarse una ciudad con tal cantidad de fuerzas de seguridad y orden por metro cuadrado, así como la educación y cultura de sus gentes. Tras varios rodeos por la ciudad de Santiago conseguimos sacar nuestro boleto de bus hacia Temuco, no sin conocer varias estaciones de tren y bus de la capital. Ese día hicimos noche en Santiago, estábamos reventados, eso debía ser el “jet lag” o como popularmente se conoce como “mucho sueño”.
Santiago-Temuco, otras 10 horas de viaje y 700 km. Resulta sorprendente lo cómodos que pueden resultar los autobuses en este país y la atención que recibe el pasajero, así como la cantidad de peajes y controles que hay para viajar al sur.
En Temuco tenemos mucha suerte, porque nos sale un autobús hacia Curacautín nada más llegar. Otras 2 horas y media de bus. A las 20 horas llegamos a Curacautín, y buscamos un hotelillo en la plaza del pueblo, donde disfrutamos de la primera comida decente en tres días, con un chuletón que los que no se comen en España.
A la mañana siguiente tuvimos una charla con el Alcalde de Curacautín para enfocar nuestro proyecto final de carrera. Al medio día, por fin llegamos a la bella localidad de Malalcahuello enclavada entre el valle que forma dos volcanes, al norte el Lonquimay y al sur Sierra Nevada, cubiertos de nieve y tapizadas por un hermoso bosque de Araucarias y robles de montaña.
Nuestra primera noche la pasamos en el colegio público, que de momento será nuestro primer alojamiento, hasta encontrar algo estable, es decir, en una cabaña. Hoy estuvimos visitando las termas y el río Cautín que transcurre cercano.


Escala en Carrasco, Uruguay

Son las 8:25 hora local, hace 4ºC y después de 13 horas con el culo pegado al asiento, hemos llegado a nuestra primera escala en Montevideo. Dentro de 2 horas tomamos el siguiente avión a Santiago, donde pasaremos, al menos, un día.
Filete se ha pegado todo el viaje durmiendo, mientras que yo apenas he pegado ojo. Nos han puesto una película que a Filete no le ha dado tiempo saber de que iba, pero yo me he tenido que tragar hasta los créditos, y aunque parezca mentira, las 13 horas no han dado para más.